DÍA 3 (III): Papeleo

Durante todo el camino a la oficina, que no fue corto, donde tenía que firmar los documentos Clara no abrió la boca. Parecía que la reacción de Khan –o mis cada vez más continuas dudas- le habían preocupado más de lo esperado. Después de tanta tensión, yo tampoco quería hurgar en la herida, para qué engañarnos, pero sí que comencé a pensar que el papel de Clara, además de su labor de profesora de lenguas, era mayor de lo que parecía ser. Si no, no me explicaría esa enorme influencia sobre un militar tan rígido como Khan. Solo dos palabras bastaron para hacerlo callar y salir de inmediato de la habitación nada más irnos nosotras. Habría que andarse con cuidado con ella.

Tras pasar por tres o cuatro pasillos, torcer incontables veces y entrar por varias puertas, por fin llegamos. Este edificio subterráneo cada vez me recordaba más a una colonia de hormigas. Una vez en la oficina, me entregaron unos documentos de confidencialidad que debía firmar. En resumen, no podía decir nada el resto de mi vida sobre lo ocurrido –lo que esté ocurriendo y/o ocurrirá- desde el momento en que Proyecto Tempvs llamó a mi puerta. Claro, como que alguien me creería si contara todo esto. Lógicamente, lo firmé sin rechistar.

A la hora de la comida, la silenciosa Clara volvió a guiarme por ese laberinto de pasillos hasta el comedor. Allí, por fin, volvió a tener voz para hacerme preguntas banales: qué tal estoy descansando, qué opino de mi habitación, si me parecía buena la comida… con su tono de voz homogéneo y apagado, todo lo contrario de aquel momento autoritario con Khan. Si me lo hubiera dado en un papel solo le habría faltado pedirme que puntuara del 1 al 5.

– ¿No va a contarme por qué se ha puesto Khan así conmigo por preguntar por la competencia?

– Primero, no son la competencia, aquí no hay una competición para ver quién llega antes a tal o cual momento ni hay misiones contrapuestas. Segundo, no. A mí no me corresponde dar esa información. Si él quiere decírselo, lo hará a su debido momento.

Eso fue todo lo que se habló durante la comida.

Justo cuando terminábamos, Clara recibió un mensaje, que leyó con gran detenimiento, como si algo de lo que estuviera escrito no era correcto o no correspondía con lo habitual.

– Vaya, parece que hoy tendrá toda la información que desee sobre Proyecto Tempvs, Sujeto Cero.

– Y eso, ¿por qué?

– Le acompañaré a su habitación para que, si quiere, descanse un poco de la comida y la mañana, para esta sesión de tarde tendrá que coger el traje de aislamiento. Le pasaré a buscar 45 minutos más tarde. Prepare la tercera llave, la va a tener que usar. Va a tener el honor de conocer a Doc, no todos le conocen el primer día en Proyecto Tempvs.

– ¿No me dijeron que sí lo conocería?

– Bueno, esa es la teoría, pero normalmente hablan con gente de su equipo. Esta vez quiere conocerla él en persona. Considérese afortunada.

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